Portada de 'El beso de la mujer araña' de Manuel Puig, editada en 1976
Título: El beso de la mujer araña

Autor:
Puig, Manuel


Editorial:
Seix Barral


ISBN:
9788432217272

Colección:
BOOKET






El beso de la mujer araña, novela escrita por el argentino Manuel Puig el año 1976, mantiene toda su vigencia más de medio siglo después de ser publicada. Todavía hoy es interesante su lectura, porque es capaz de postergar su valor en el tiempo, en lugar de mantenerse anclada a una época o contexto histórico. En El beso de la mujer araña Puig narra la convivencia entre dos presos en una cárcel de Buenos Aires, víctimas de la represión política de la dictadura que dominó Argentina desde 1966 hasta 1973: un revolucionario de izquierdas y un homosexual. En su día reformadora y arriesgada, criticada y censurada, hoy mantiene su fuerza por lo que supuso en cuanto a innovación narrativa pero sobretodo por el tratamiento de género que ofrece y por su planteamiento particular ante la homosexualidad.

En El beso, Manuel Puig utiliza una técnica basada en la narración a través de la conversación. Los dos presos, sumidos en la soledad de la celda y de esa convivencia obligada, conversan largamente. Molina, el preso homosexual, narra películas a Valentín, el preso político, y esta distracción sirve de vehículo para que ambos se conozcan poco a poco y entablen una relación cada vez más estrecha.

La incorporación de elementos de la cultura popular en la alta literatura, el cine de Hollywood, que tanto entusiasmaba al escritor, o los boleros y canciones populares, se introducen dentro de la alta cultura para mezclarse y deshacer esa diferencia entre lo menor y lo mayor. Todo esto tiene mucho que ver con la cultura pop contemporánea a Puig que, en la época de publicación de la novela, ya había vivido su esplendoroso apogeo.

Pero al margen de estas innovaciones estilísticas si por alguna cosa El beso de la mujer araña sigue todavía hoy en plena actualidad, es por el tratamiento que hace de la masculinidad y la femineidad, así como su planteamiento personal sobre la homosexualidad. Hablando primero de la femineidad, observamos que Puig la trata a partir del preso homosexual, Molina, que se define a sí mismo como mujer y acepta pasivamente el rol sumiso que la sociedad ha impuesto para la mujer: el servicio al hombre, la sensibilidad, el cariño, la ternura. Paradójicamente, Molina, que es víctima de un sistema que prohíbe la homosexualidad, se muestra convencional ante el estereotipo que propugna ese mismo sistema para ambos sexos: el varón dominante y la mujer sumisa. Valentín, el preso político, refleja la masculinidad desde la heterosexualidad. En un principio se cuestiona la homosexualidad de su compañero y la rechaza. Pero esta virilidad de Valentín llegará a ponerse en duda hasta el punto de que el revolucionario cambie su concepción sobre el amor y el sexo, entendiendo finalmente que sólo se trata de clasificaciones culturales forzadas por la socialización, que pueden ser puestas en duda hasta el punto de entender que una relación ya no es heterosexual o homosexual, sino simplemente relación entre dos personas al margen de su sexo biológico.

De este cambio acontecido en el preso político se puede concluir la postura que tanto defendió en vida el escritor, y que consistía en negar la homosexualidad, así como la identidad a través del sexo: “La homosexualidad no existe. Existen personas que practican actos sexuales con sujetos de su mismo sexo, pero este hecho no debería definirlo porque carece de significado. Lo que es trascendente, y moralmente significativo, en cambio, es la actividad afectiva”.

Narrativamente, El beso de la mujer araña se ofrece con facilidad y fluidez, entusiasmando al lector por los hilos que se abren dentro de la novela. Sin embargo, esta narrativa fluida y placentera se ve truncada en varias ocasiones por notas al pie extensísimas, de carácter ensayístico. En cualquier caso y teniendo en cuenta el contexto en el que se publicó El beso de la mujer araña, es justo reconocer el mérito de Puig por enfrentarse a una época y sociedad marcadamente conflictivas y masculinas.


Si te ha interesado esta reseña, puedes encontrarla completa en el siguiente enlance.

Entrevista a Joan Colomo




Con motivo de la aparición de Producto Interior Bruto Vol. 1, segundo álbum en solitario de Joan Colomo, me reúno con el artista en los aledaños del Mercat de Sant Antoni. Puntual a la cita, le encuentro con sus características gafas de sol de cristales redondos y el flequillo que siempre le acompaña. En seguida nos adentramos en el Raval. De camino me comenta que el disco ha salido con algo de retraso y que lleva todo el día de entrevistas. Llegamos a la calle de la Cera. Allí me descubre un diminuto local que antiguamente fue una pescadería. Se llama Pesca Salada y Colomo, señalando el techo, me invita a fijarme en su peculiar decoración. Las lámparas son enormes latas de sardinas y el lavabo se encuentra en lo que era la nevera del local. Luego me recomienda que pida una cerveza de trigo cojonuda. Yo me dejo aconsejar y enchufo la grabadora.

El Colomo es un tío peculiar. Tiene el trato cercano de la gente que no se ha criado en una gran ciudad y la conversación amable de quien ya se las sabe todas. De vez en cuando añade una nota guasona a la charla que sugiere mucho de su forma de ser, algo que ya intuía solo con seguir su carrera. Sin embargo, al responder a mis preguntas se entretiene en buscar las palabras exactas para tratar de ser preciso. De Sant Celoni, empezamos a oír hablar de él cuando Zeidun fichó por Bcore. Con un estilo cercano a The Get Up Kids, encandilaron a muchos por sus efectivas melodías y su actitud despreocupada. Tras años aparentemente parados, hoy se mantienen con vida mediante contadas apariciones en directo. Posteriormente se movió por varios proyectos de diversa naturaleza: los metálicos Moksha, los aclamados y ya desaparecidos The Unfinished Sympathy y La Célula Durmiente, quizás su otro proyecto más personal. Esta disparidad de estilos no es casual: “A mí me gusta toda la música menos U2, siempre lo he dicho. Me flipa la Rihanna, la Beyoncé y toda la música comercial. Vengo del hardcore y del punk, pero también te vas haciendo grande y vas abriendo tus horizontes. Y a mi cada vez la caña…” Quizás por esto emprendió una carrera paralela como cantautor, iniciada con Contra todo pronóstico (Bcore, 2009), que se ha movido entre el punk, el pop y el folk: “los tres estilos de donde cojo más cosas”. Una evolución semejante a la de otros miembros relacionados con Bcore. Ramón Rodríguez de Madee se convirtió en The New Raemon, The Unfinished Sympathy se deshizo y hoy queda Eric Fuentes y Standstill es cada vez más Enric Montefusco. ¿Qué es lo que hace esto tan habitual? ¿Quizás sea cosa de la edad? “Llevar un grupo es una movida en la que si todos los componentes no están implicados de la misma manera siempre puede generar un conflicto. Hacer algo solo te quita muchos dolores de cabeza y muchas historias. En el momento de crear y grabar estás tú con tu criterio. Siempre pides ayuda a quien te graba o al colega que te ayuda con un violín, pero no tienes que estar haciendo democracia continuamente. Aunque tocar en un grupo también mola, sobretodo cuando eres adolescente. Así que quizás sí tiene que ver con la edad”. No contento con esto, se atreve a sacar dos álbumes el mismo año, pues el segundo volumen de su producto interior bruto aparecerá el próximo otoño.

Sea como sea y después de su exitoso debut, lo que tengo claro es que con su nuevo disco su carrera ha dado un paso adelante hacia un sonido más definido: “Estoy muy contento de cómo suena y de los arreglos que han hecho los compañeros. En el anterior álbum empecé a intentar vestir las canciones yo solo y en éste, con los músicos, ya teníamos el trabajo un poco hecho. Ha quedado más compacto y más de banda, pero no era algo buscado”. Me explica que en este trabajo todas las canciones tienen batería y que eso ha ayudado a esta conjunción. Todo mucho más homogéneo y también más reivindicativo. Siempre con esa fina ironía que ataca con inocencia, pero que es despiadada. “La verdad es que desde adolescentes ya estábamos bastante politizados, siempre ha sido un tema bastante recurrente. Esto es porque hemos escuchado punk y aunque es verdad que es muy fácil hacer critica social cuando uno vive en el primer mundo, me sale de manera espontánea hablar de estas cosas”. Yo creo que sí, que puede ser fácil, pero que no todo el mundo está dispuesto a hacerlo y que es necesario un poco de sentido crítico entre tanta candidez musical. El día anterior a esta entrevista, Barcelona y muchas otras ciudades españolas se llenaban de gente que expresaba su indignación recorriendo la ciudad. Igual es ése el acné del que habla en uno de sus mejores temas: “Fe en el acné”. “A parte de que siempre he tenido el problema endémico del acné, quería hacer una metáfora de esto. De un sentimiento que aflora como en estos días está pasando. Una metáfora del espíritu revolucionario que está latente y que en un momento dado explota”.


La cerveza, en efecto, es cojonuda. Espesa y suave, entra perfecta en esta calurosa tarde de junio. Cambiamos de tema. Le quiero preguntar por la composición de las letras. Le he oído decir en varias ocasiones que en Contra todo pronóstico muchas de ellas las compuso a última hora y me pregunto si para esta ocasión hizo los deberes a tiempo. Él se ríe y luego explica: “Siempre me pasa lo mismo. Me creo que lo llevo bien, pero la semana de grabar las voces las hago la noche antes de grabar. Con la música no tengo problemas para que me salgan temas y más temas. Pero escribir es difícil y yo no tengo ni idea, así que siempre lo hago en el último momento. Y esta vez también”. Lo dice humildemente. Como si se culpase a sí mismo por algo que tiene que cambiar. Pero quizás el secreto de muchas de sus letras esté en la inmediatez de la prisa. Pienso en “Sever led”, en “Els destil·lats i la constitució” o en “Un comino”, de su anterior trabajo. “Igual hay cosas que sí quedan graciosas y otras no. También pueden hacer interpretaciones más elaboradas a lo que tú estás pensando cuando escribes la letra”. Seguro que sí. Pero canciones como “L’ocell” o “A contrapèl” están cargadas de contenido. Para Producto Interior Burto Vol. 1, sin embargo, ha pasado a expresarse solo en catalán y castellano, abandonando el inglés por completo. Evolución que también hemos encontrado en La Célula Durmiente. “La verdad es que hasta que no me puse a cantar en catalán o en castellano, no me había dado cuenta de lo ridículo que es intentar cantar en inglés sin saber inglés. Quizás es porque no teníamos referencias interesantes en estos idiomas. Al principio cuesta pero la verdad es que una vez lo consigues dices: nunca más”. Así que por ahora Colomo se muestra bilingüe aunque esto puede cambiar en el futuro. Me comenta que está pensando en hacer un disco solo en catalán o castellano para tratar de homogeneizar todavía más su música.

Llegamos al final de mi lista de preguntas con los vasos medio llenos. Me he fijado que cuando habla del pasado se expresa en plural. Al fin y al cabo su música en solitario es heredera directa de todo aquello que hizo con sus compañeros de adolescencia musical. Necesito preguntarle por Zeidun. “Es el grupo de toda la vida, de los amigos… Y da la casualidad que somos unos amigos muy dispersos, muy liados y locos. Empezamos una grabación hace tres años, el primer verano grabamos la batería, el siguiente el bajo y ahí se quedó… No hemos conseguido quedar para seguir la grabación. Pero por otro lado nos queremos mucho y nos encanta tocar juntos. Deseamos que algún día podamos tener las circunstancias para hacer cosas nuevas”. Me quedo más tranquilo, hay esperanza. Pero aún quiero saber más: ¿Y Moksha? “Yo dejé Moksha cuando entré en The Unfinished Sympathy, hará más o menos cuatro años. Habíamos grabado el último disco y desde entonces no han grabado nada hasta este septiembre, que saldrá el nuevo disco en Bcore. Es la ostia, es en catalán y es más cafre que nunca”.

Apago el micro. Espero que se haya grabado bien. Aún tenemos tiempo de charlar un rato mientras apuramos las cervezas. Me recomienda los gin tonic del Pesca Salada y yo me apunto que volveré un día para probarlos. Hablamos de la ciudad y de como van las cosas últimamente en la escena. Me comenta algunos conciertos que tiene previstos para dentro de poco. Le acaban de confirmar uno para el 11 de agosto en Can Rin, un popular restaurante de Cabrils que regala acústicos en verano. Luego salimos a la calle. En la puerta él regresa a sus gafas negras, enciende un cigarro y nos despedimos hasta la próxima. Igual nos vemos en Can Rin. Le veo alejarse hacia las entrañas del barrio chino encantado de haberle conocido. Camina con un andar gracioso y musical. Me digo que alguien a quien le define su manera de andar tiene que ser sincero por narices.


Esta entrevista apareció publicada originalmente en www.popchild.com, puedes consultarla aquí, junto a la reseña de Producto Interior Bruto Vol. 1.

Entrevista a Juan Marsé en L'hora del lector



Juan Marsé no acostumbra a dejarse ver por televisión habitualmente. Sin embargo, hoy ha aparecido en un especial del programa L'hora del lector de la televisión autonómica catalana, con motivo de su última publicación Caligrafía de los sueños.

Juan Marsé es, probablemente, el mejor escritor español en vida. Premio Cervantes en 2008, ha proporcionado a la literatura castellana títulos imborrables como Últimas tardes con Teresa, Si te dicen que caí o Rabos de lagartija.

Adjunto a continuación el vídeo de la entrevista al completo, por el interés del documento y por la oportunidad de poder escuchar a este genial escritor hablar sobre su obra. Y me callo ya, porque el interés de este post está en el vídeo y no en lo que yo pueda decir.




Explosions in the Sky - Take care, take care, take care

Año: 2011

Sello: Bella Union






Regresar después de cuatro años de ausencia no es fácil. Cuando hay grandes expectativas en torno a ti, todavía menos. Explosions in the Sky han vuelto con Take care, take care, take care. Escucharles de nuevo es reencontrar su manera de entender la música y degustar pequeños recursos y matices hasta ahora desconocidos.

Lo nuevo de Explosions in the Sky es nuevo en la manera de englobar el disco en un todo. Una agrupación atmosférica que atrapa por lo misterioso y tenso de sus sonidos. Tiene algo difícil de describir -quizás salvaje, quizás remoto- y es este desconocimiento lo que lo convierte en interesante. Un punto a favor que nos mantendrá alerta -ya nos lo han advertido repetidamente con el título del álbum- sin que podamos alejarnos del flujo unidireccional que empieza con “Last known sorroundings”. Este clima nos conducirá a lo largo de sus seis cortes para que disfrutemos, una vez más, de un contenido estupendo. “Human qualities” y “Trembling hands” entran fácil y entusiasman. “Be confortable, creature” y “Postcard from 1952” son temas cuidados y preciosistas. Pero el momento cumbre llega al final. Uno escucha “Let me back in” y se dice haber recuperado lo mejor de los texanos: ese avance progresivo, unas veces limpio y otras veces distorsionado, enérgico en su momento más álgido y arpegiado en aquellos más reflexivos. Una agradable sensación semejante al reencuentro con un viejo conocido.

Quizás porque el post-rock instrumental ya es un lugar de por sí alejado de los sonidos fáciles, Take care, take care, take care se puede permitir el lujo de ser un disco cercano a lo que fue All of a Sudden I Miss Everyone sin que pase nada. Porque está ejecutado con maestría y porque contiene momentos estupendos. Un disco continuista que amplia la lista de grandes canciones con las que abstraerse del mundo durante unos minutos.




Probablemente ni Entre mujeres solas (Tra donne sole, 1949) ni Las amigas (Le amiche, 1955) son, respectivamente, la mejor novela de Cesare Pavese ni la mejor película de Michelangelo Antonioni. Sin embargo, ambas son excelentes obras de literatura y cine, y un ejemplo perfecto de cómo llevar un texto literario al plano cinematográfico.

cesare pavese autor de tra donne sole

Entre mujeres solas, publicada en 1949, narra el regreso de Clelia Conti a su ciudad natal, Turín, para abrir una tienda de moda después de prosperar en este mundo. La novela se conduce a través de las impresiones de la protagonista entorno a la ciudad que reencuentra y, sobretodo, entorno a la juventud que ahora la habita y cómo ésta vive instalada en la banalidad de una nueva burguesía, incapaz de reaccionar ante sucesos que acontecen frente a sus miradas. Entre la publicación de la novela y su adaptación fílmica transcurren seis años. La intención de este artículo es mostrar un par de características narrativas de Pavese en Entre mujeres solas y como Antonioni las supo mover al cine para convertir la adaptación en una obra con valor propio.

  • En la novela, Pavese utiliza una narradora en primera persona, Clelia Conti, caracterizada por su implicación en la historia y por el continuo uso que hace de sus opiniones en torno a los sucesos. Es un uso totalmente subjetivo de la primera persona, pues en lugar de mantenerse imparcial, Pavese opta por orientar la narración de Clelia Conti a través de juicios morales que sirven para dotar de mayor personalidad al personaje, con un espíritu crítico ante al grupo de jóvenes con el que se rodea. Un símbolo de felicidad superflua que se obstina en coquetear con el arte y vivir de las posibilidades heredadas, visto desde quien ha trabajado duramente para llegar a esa situación.

«Yo estudiaba el flequillo y los labios gruesos de Nene, aquel abrigo desteñido. La gente vive de forma rara. Al oírlos hablar de su oficio y del derecho que tenían a vender el género no terminado estaba claro que más que el dinero defendían su arrogancia. “Tu pasas hambre, amiga mía -quería decirle-, y vienes con tanto cuento. ¿Dónde duermes de noche? ¿Te mantiene alguien? Mariella no pinta cuadros, nació en buena cuna y tiene abrigo de pieles.” Se habían puesto a pelearse otra vez sobre la obra de teatro y decían que ya no había tiempo de encontrar otra, y que bueno, que por este año ya no se haría nada.» (fragmento de Entre mujeres solas)

    Pero, ¿qué hizo Antonioni ante este uso de la primera persona? El director de cine, lejos de dejarse llevar por la facilidad de traducir directamente el contenido literario en imágenes, optó por desmarcarse. En Las amigas, Clelia Conti sigue siendo un personaje vital que sirve de hilo conductor de la historia, pero ya no ejerce su poder omnipresente frente al resto y deja espacio para quien es, al fin y al cabo, la triste protagonista de la historia: Rossetta, una joven que intenta suicidarse por un pasado acontecimiento relacionado con Momima, la chica entorno a la cual gira el grupo. Clelia seguirá siendo el símbolo de coherencia y seguridad que es en Entre mujeres solas, pero de manera mucho más indirecta. Sólo emitirá juicios cuando esté a solas con Becuccio, otro personaje hecho a sí mismo, como Clelia, que entenderá su manera de pensar. Sin embargo, y como comentaré más adelante, Antonioni no renuncia del todo a una narración implicada con los hechos. A su manera, y a través de una cámara que, sin ser subjetiva, reaccionará a los acontecimientos, sí estará narrando desde dentro aunque ese narrador se aloje directamente en la figura del propio espectador.

    Este ejercicio de distinción de Antonioni frente a Pavese, cuando se trata de una característica fundamental de la novela a adaptar, demuestra la inteligencia del director italiano al saber desmarcarse de aquello que no le va a resultar conveniente en su obra.

  • La construcción de los personajes es una de las características más elogiables en la novela de Pavese. El escritor italiano deja que sus personajes se definan a sí mismos con su propia actitud, con sus gestos y movimientos, pero sobretodo con su opinión en una novela que está plagada de diálogos. A mi modo de ver, esta es la manera más efectiva de construir personajes, por delante de lo que sería una construcción más descriptiva. A su manera, Pavese presenta al lector esos jóvenes caprichosos, les invita a saludarse y, con la ayuda de Clelia Conti, le conduce a emitir una opinión propia. De alguna manera, lo sitúa frente a ellos para que los conozca por sí mismo.

    El lenguaje cinematográfico de Antonioni en Las amigas se caracteriza por tratarse de una montaje sintético. La profundidad de campo y los planos largos de algunas secuencias imprescindibles en la película (la de la playa, la del piso de Momina o la del restaurante, por ejemplo) permiten mostrar las actitudes de los personajes dentro del conjunto que forman entre ellos, ofreciendo al espectador la posibilidad de juzgarlos, compararlos, como si él mismo formara parte del grupo. El espectador verá la incomunicación real que existe entre ellos y su hipocresía, como si observase una escena de la vida real. Conseguirá también agrupar a todos los personajes en uno mismo -con las características básicas que los agrupan a todos: la superficialidad, la pedantería y el vacío en sus relaciones-, en donde sólo Rossetta queda excluida y Clelia los observa (como el espectador) de manera externa. En estos casos, la cámara muestra un espacio abierto en el que los personajes se mueven dispersándose hasta el momento en que, forzada por la necesidad de una implicación superior, la misma cámara se acercará a la acción como un personaje más que reacciona a los hechos. Y será en estos momentos cuando querrá hurgar en una conversación aparte, cuando se echará atrás ante una reacción violenta o cuando seguirá con discreción a aquellos que se alejen del grupo.

    En secuencias más reflexivas (como la conversación en el tren entre Clelia y Rossetta), buscará una expresividad mucho más íntima a través de planos de larga duración y de un ritmo lento en la sucesión de éstos, que logrará acercar al espectador a la situación psicológica del personaje.



En definitiva, la adaptación es genial tanto por su fidelidad al estilo de Pavese en algunos aspectos -la obsesión por mostrar antes que por describir- y por su independencia en otros -centrando la historia en la protagonista real, abandonando la primera persona. En ambos casos la ejecución logra expresar sensaciones semejantes al receptor a las que ofrece la novela y sin ser fiel exactamente a la historia, sí es lo es en cuanto a su sentido final. La grandeza de un director como Antonioni debía mostrarse a través de esta independencia -el título de la película ya es un ejemplo de esta ambición-, alejándose de una adaptación fácil y directa que probablemente no hubiese contentado ni al propio Pavese.

Michelangelo Antonioni


Be Your Own Souvenir, un proyecto de blablabLAB



Be Your Own Souvenir es un proyecto de mis amigos de blablabLAB, una propuesta original para los turistas de la Rambla. No es un libro, ni una película o disco, pero me gusta y se lo han trabajado.

Elizabeth Taylor fallece a los 79 años




elizabeth taylor murió a la edad de 79 años
Ayer murió Elizabeth Taylor.

Tan sólo quería dejar aquí una escena de ella junto al gran Montgomery Clift en Un lugar en el sol, de 1951.


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